
Las altas temperaturas, saber que queda poco para vacaciones, que tus compañeros vayan abandonando la oficina, las dificultades para dormir… todos ellos son motivos por los cuales nuestra productividad y rendimiento puede llegar a ser más baja en verano. Por ello, implantar una jornada intensiva puede ser una solución efectiva para llevar un mejor rendimiento laboral.
Realizar cualquier cambio en la rutina requiere de un periodo de adaptación y es posible que pueda producirse algún tipo de desorden en los primeros días. No obstante, se consigue un aumento de la productividad, analizando factores externos como la motivación, la concentración y la calidad, parámetros que aumentan significativamente con medidas como la aplicación de este tipo de jornada.
El artículo 34 del Estatuto de los Trabajadores recoge el núcleo de la regulación sobre la jornada de trabajo, sin embargo, no hace mención a la jornada intensiva de verano. Por lo tanto, merece destacar que:
Para las empresas la jornada intensiva supone un claro aumento de la productividad. Por ello, os dejamos a continuación una serie de beneficios que presenta esta jornada de trabajo:
Gracias a estos beneficios los empleados están más cómodos consiguiendo así que la empresa pueda ver mejorada su productividad en meses complicados. Es recomendable, por tanto, llevar a cabo acciones adaptadas a la situación como puede ser la jornada intensiva, entre otras, buscando así mejorar el rendimiento y la motivación en los empleados. Con nuestro programa de nóminas podrás llevar un control del horario de forma práctica y organizada, pudiendo realizar cambios de horario sin ninguna complicación.