
El síndrome posvacacional pueden sufrirlo algunos empleados en mayor o menor medida, después de un periodo de descanso placentero, con rutinas, horarios y quehaceres muy distintos a los habituales en un trabajo.
La empresa debe tomar algunas medidas que minimice estos problemas emociales de la mejor forma posible y fomente la motivación y la productividad para todos.
Es necesario que, en los primeros momentos de la vuelta al puesto de trabajo, exista un tiempo para conversar con los compañeros sobre cómo han ido las vacaciones, anécdotas, enumerar los destinos, etc., y si el director o superior se interesa en cómo le ha ido las vacaciones siempre es de agradecer.
Provocar una reunión de bienvenida con todo el departamento para fomentar el trabajo en equipo e ir marcando los proyectos u objetivos que se irán acometiendo, pero sin prisas.
Los primeros días, para que se vaya cogiendo ritmo en el trabajo, es ir realizando acciones sencillas que no tengan una carga excesiva de trabajo, el empleado agradecerá estos detalles que permitirán una vuelta menos abrupta y más gradual.
En general creando un buen clima de trabajo, con un buen ambiente, en cualquier época del año proporciona tanto a la empresa como al trabajador beneficios reales.