
Por ley, el plazo legal para pagar una factura es de 30 días (60 días si hay un acuerdo por ambas partes).
Entendemos que una factura está impagada cuando no se ha atendido en la fecha de pago o vencimiento. El problema llega cuando el retraso se convierte en un impago y este, posteriormente, en una deuda.
Para evitar los impagos en las facturas, podemos ser cautos e indicar de manera precisa en las facturas que emitamos el modo de pago y su periodo. El número de cuenta al que se debe ingresar el dinero y el vencimiento de la factura. Al no indicarlo, luego será más complicado reclamar el pago.
Sin embargo, si hemos hecho todo en tiempo y correctamente y pese a eso no nos pagan en el plazo que esté estipulado, procedemos a reclamar el pago:
Si no se superan los 2.000€ no hay tasas judiciales y no será necesario un abogado ni procurador.
Las facturas impagadas prescriben a los 5 años si son operaciones comerciales entre autónomos o empresas y 3 años si el cliente fuera un particular. Sin embargo, que una factura impagada prescriba a los 5 años no quiere decir que después de ese tiempo el deudor no tenga la obligación de pagar, lo que significa es que el emisor de la factura ya no tiene derecho a poder reclamar porque ha vencido el plazo.
Con nuestro software de contabilidad y/o el programa de gestión comercial, incluimos el módulo de tesorería que gestiona los cobros y pagos de manera eficiente. Conocerás puntualmente la morosidad de las facturas.